¿Argentina y sus habitantes están de remate?

Ya estamos a días de terminar este año 2023, lleno de angustias e incertidumbre para muchos argentinos. En el país de la abundancia, lo que sufrimos, últimamente, los argentinos, es la escasez de ideas que nos permita salir del estado de decadencia en que vinimos soportando, por la mezquindad de dirigentes, tanto de los que gobernaron como de la oposición.  

Al hacer un balance de lo que nos pasó este año, podemos ver que la hemos pasado muy mal, en lo económico, en lo social y en lo político.

 

Si bien tenemos un diagnóstico sobre la situación por la que estamos atravesando como país, no hemos aprendido nada lo que nos dice la historia.

 

A una semana de asumir el presidente Javier Milei, el país sigue con la misma sensación de inseguridad que nos lleva las improvisaciones de un nuevo gobierno que lo más que dijo es que “NO HAY PLATA”. Y ahora lo enfatiza con VAMOS AJUSTAR.

 

Al ver que el aval que le diera el pueblo con su voto, no es suficiente para aplicar su plan de ajuste, sin el debido consenso con la oposición, y los demás sectores políticos que no responden a su ideario libertario, buscó oxígeno y apoyo político en los 24 gobernadores.

 

Si bien algunos acordaron ayudar al presidente con el apoyo en el congreso con sus legisladores para sus leyes de ajuste - a cambio de dejar sin efecto la ley sobre el impuesto al salario, aprobado por el mismo en la cámara antes del ballotage -, otros gobernadores no estuvieron de acuerdo con ese canje de tome y daca, ya que eso implicaría afectar el bolsillo de los trabajadores. Sobre todo, si se tiene en cuenta que el gobierno nacional vaticina un promedio de la inflación mensual no menor al 20%.

 

Este canje no les sirve a los gobernadores, ya que el ajuste ya la está sufriendo la clase más empobrecida de la sociedad y que va tomando a gran sector de la clase media.

Y lo más preocupante que, con la apertura y desregulación de la economía, expresado a través del DNU que anula o cambia, más de 300 leyes y muchas resoluciones más, vamos a ir a una mayor pobreza y desocupación. Con una política privatizadora del patrimonio de todos los argentinos; la apertura total de las importaciones, y la apertura de la compra de tierras dentro del espacio nacional, sin ningún tipo de regulaciones, abre las puertas para el remate de nuestro territorio, con su gran potencial de riquezas, y quede a merced de la angurria de los capitales extranjeros.

 

 Eso ya lo hemos vivido en épocas del “Patilla” Menem, en los años ’90, cuando llevó adelante la misma política de libre comercio, con lo que fuimos perdiendo capacidad de producción e industrialización de nuestras economías regionales; generando una nueva “casta de pobres” que se fueron concentrando en los barrios marginales de los grandes centros urbanos; pero sin posibilidad de crecer y desarrollarse. Fueron los nuevos parias, ciudadanos de cuarta, no ya se segunda siquiera.

 

Ahora vamos camino a crear una nueva generación de pobres, las empobrecida aún más clase media. Clase que ingresará en calidad de planeros, ingresando al mundo social de muchos pobres, bajo el régimen de los muy pocos ricos.

 

Vamos camino a una nueva sociedad, en la Argentina, con aumento de la pobreza, rasguñando apenas, para comer, un miserable 5% de toda la riqueza nacional concentrada en muy pocas manos.

 

Y con el DNU de Milei, se está volviendo a intentar lo que no pudo, no lo dejaron o no quiso, hacer el “Patilla” Carlos Menem. O la idea que retomó el mismo Mauricio Macri, cuando fue presidente y que hoy, como titiritero en este gobierno de Milei, busca alcanzar el mismo objetivo, pero mucho más rápido.

 

Y esto se intenta hacer en un clima de aparente desorden, improvisación y al mejor estilo (aunque muchos no lo quieran reconocer así) de la última dictadura militar. Usando a full el DNU, arrogándose facultades legislativas que no le corresponde como ejecutivo.

 

Así las cosas, tampoco es que tenemos que quedarnos con los brazos cruzados, cuando de defender nuestros derechos se trata. Tenemos que respetar la voluntad popular que, a través de su voto, a cada fuerza política le dio el rol que tiene que cumplir cada uno en el ejercicio de esta democracia consolidada tras 40 años de vigencia.

 

Por eso es que, los trabajadores deben volver a ser la columna vertebral de todo desarrollo y crecimiento. Pero que ese desarrollo y crecimiento sea inclusivo y equitativo a lo largo y ancho de todo el país.

 

Porque los trabajadores son uno de los pilares de este cambio de paradigma que necesita nuestra Argentina para salir del estado de parálisis en que se encuentra. No podemos seguir mirando para otro lado cuando vemos a muchos cada vez más pobres; y unos pocos más ricos a costa de aquellos.

 

Los nuevos desafíos nos invitan a tomar la manija de nuestro futuro. Y los trabajadores, deberían animarse a ser verdaderos protagonistas de estos nuevos tiempos que exigen más compromiso con el otro. Y para ello no podemos dejar que los derechos que tanto costó conseguir, se los quiten de un plumazo.

 

De ahí que los trabajadores, a través de las Centrales de Trabajadores, rechazo de plano esta quita de derechos, que lo expresa Milei en su DNU, con una reforma laboral, y de las obras sociales, entre otras que conquistas que tiene rango constitucional, cuando están ratificados por tratados internacionales.

 

Estamos en la era en que el mundo comienza a transitar un camino hacia una mayor integración entre el hombre y la naturaleza y su entorno social y político, donde prime el verdadero sentido de la equidad en la distribución de la riqueza, que la naturaleza nos da y el hombre la transforma. Donde la justicia social es una de las premisas del nuevo mundo globalizado para el desarrollo de toda comunidad.

 

Y el compromiso es dar valor efectivo a la solidaridad y el amor. Porque, sin sudas es el nuevo paradigma de los nuevos tiempos que nos toca vivir.

 

Que el 2024 nos permita ser más activo para construir la Argentina que queremos y merecemos. Para nosotros y nuestras futuras generaciones.