En estos días, First Quantum Minerals, viene realizando una serie de presentaciones de la futura producción de Cobre, oro y molibdeno en Taca-Taca, en el Salar de Arizaro, a unos 35km de Tolar Grande.

 

Se trata de una mina de clase mundial, con 291.000 toneladas anuales de concentrado de cobre.

 

La obra de construcción dará trabajo a 4000 obreros en su punto máximo para bajar, luego, a 2000 obreros.

 

La operación de la mina va a cubrir las primeras etapas de la producción de cobre. Esto es la extracción de la roca, su trituración y molienda, la flotación, que es la separación de los granos de cobre del resto, llamado ganga, la separación del cobre y el molibdeno, luego se seca parcialmente y se transporta.

 

El oro asociado recién se puede separar en el momento de la fundición.

 

Para lograr esto, First Quantum Minerals prevé la inversión de infraestructura ferroviaria en el Ramal C14. Serían unos 45 km de vías nuevas o recuperadas.

 

Podemos creer que se trata de la recuperación de nuestro tren desde Campo Quijano, pero no.

 

¿A dónde se transporta?

 

En primer momento a Chile, para luego salir al exterior, donde se realizarán las etapas siguientes.

 

Allí trabajarán otros obreros.

 

Visto así yo me pregunto qué estamos haciendo.

 

Visto así, a una empresa le entregamos una montaña de riqueza, le aportamos, según la propia empresa, electricidad en potencia equivalente a la mitad del consumo de toda la provincia, que apuesto tendrán prioridad frente al consumo industrial nacional.

 

También le estamos entregando el agua que en la Puna tanto falta y ya veremos cómo se comportan con el correr de los años.

 

En este proceso de primarización de las economías regionales, la minería del altiplano y de los Andes está siguiendo este mismo camino.

 

Camino que se repitió con sus características con la Forestal en el Chaco, la madera en San Martín y Orán, como después el petróleo o la ganadería.

 

Se extrae la materia, se la prepara para transportarla y se la llevan, rápido, a agregarle valor en otro lado.

 

En Chile los empresarios están comenzando a organizarse para ser procesadores de minerales y no extractores, o al menos no solo extractores.

 

Ven la oportunidad de los minerales argentinos. Y tal vez de nuestra inoperancia.

 

A falta de un sistema de planificación centralizado y estructurado, que vincule Estado, privados, comunidades locales y trabajadores, en base a financiamientos factibles y compromisos ambientales y sociales organizados, Taca Taca se presenta en el formato de entrega de un enclave colonial, cuyas riquezas se producen para las metrópolis, dejándonos pasivos ambientales de gran envergadura.

 

La minería es una oportunidad.

 

Taca Taca recién va a estar en producción en cuatro años, aún tenemos la oportunidad de financiar en Salta las etapas de fundición y refinado para llegar al 99.99% de pureza reclamado por la industria en el mundo. Al menos habría que efectuar los estudios de factibilidad necesarios antes de descartar estas etapas.

 

Estamos hablando de multiplicar el valor agregado local, el empleo local y el desarrollo local y a la pasadita, podemos pasar de importar todo el cobre que se consume a exportarlo.

 

Toda inversión productiva es bienvenida.

 

Toda inversión puede ser una oportunidad.

 

Pero tenemos que maximizar el impulso pensando en empleo, industrias, ambiente y desarrollo.

 

Por ahora es solo entrega.