Las 10 cosas más importantes que no puedes dejar de saber:

 

  • El trayecto del cruce de los andes es sumamente complicado, por donde pasó el grueso del ejército; hay que recorrer en el lapso de seis días más de 100 kilómetros a lomo de mula y cruzar dos picos que superan los 4.300 metros de altura.

 

  • Los mitos que envuelven al Cruce de los Andes son muchos. En general, lo que se aprende en la primaria es más o menos lo siguiente: San Martín cruzó por Mendoza, estaba muy enfermo e hizo parte en camilla. También suele ser bastante extendido que hubo cientos de caballos y hombres muertos de la tropa durante el trayecto a Chile. Todo esto es mentira. San Martín cruzó por San Juan, no hay registros de que estuviera enfermo en ese cruce, se murió un solo soldado durante la travesía, y 700 caballos, que estaban en muy malas condiciones por el tipo de pastura que hay en la altura,

 

  • La preparación llevó algo más de dos años de trabajos febriles de toda la población cuyana. No recibió ayuda monetaria de ningún país extranjero como quieren hacer ver los detractores de San Martín. Buenos Aires no llegó a aportar el 20% de los gastos. Todo el esfuerzo lo puso el pueblo heroico cuyano.

 

  • Era necesario formar un gran Ejército, pero también armarlo, vestirlo y aprovisionarlo. Para incrementar las filas de combate, San Martín compró todos los esclavos negros de San Juan, San Luis y Mendoza -233 en total-, con la promesa de que cuando terminaran las batallas serían libres.

 

  • El ejército de los Andes estaba compuesto por unos 5.000 hombres, de los cuales 3.700 eran soldados y 1.300 milicianos que conducían unas 10.600 mulas y 1.200 caballos, además de 450 reses destinadas a ser faenadas en el transcurso de la marcha.

 

  • San Martín -como buen militar de carrera- diseñó una estrategia que tenía mucho de epopeya: había que dividir la potencia española y para eso el Ejército de los Andes cruzó la cordillera por seis pasos diferentes. Dos columnas principales pasaron por Uspallata (Mendoza) y Paso de los Patos (San Juan) y cuatro más pequeñas, con objetivos desde el sur al norte de Chile: dos más por Mendoza, otra por San Juan y una por La Rioja.

 

  • La alimentación y la vestimenta fueron centrales para mantener fuertes y abrigados a los soldados. Por las noches, se armaban campamentos a la intemperie, en donde los hombres dormían apelotonados para darse calor. La comida, además de pasas de uvas, patay, membrillo y las 450 vacas que fueron faenando en grandes asados que se hacían en algunos puntos específicos de la marcha, incluyó muchas provisiones de charqui. El charqui es carne cocida con sal al sol, que tiene un gusto un poco más fuerte que cuando está fresca, y se hidrata para preparar guisos y sopas.

 

  • La estrategia militar diseñada por San Martín fue impactante: el general argentino logró completar el cruce de más de 5.000 personas en menos de un mes, reorganizar el ejército en cuatro días, y ganar una batalla fundamental -Chacabuco- en pocas horas.

 

  • Esta estrategia ya había sido utilizada por Aníbal y Napoléon en los Alpes -que habían cruzado el cordón montañoso para dar pelea del otro lado-, aunque la diferencia con San Martín fue el tiempo que le tomó volver reunir a la tropa para pelear: a los dos primeros les había llevado entre tres meses y 45 días, y al argentino solo 4 jornadas.

 

 10) Más que las batallas que tenía por delante, a San Martín le preocupaba cruzar la cordillera. “Lo que no me deja dormir no es la oposición que puedan hacerme los enemigos, sino el atravesar estos inmensos montes”, le escribió el general a su amigo Tomás Guido poco antes de partir.

 

Dn. JOSÉ DE SAN MARTÍN


Hombres sencillos y humildes, en oportunidades y rara vez, realizan proezas inimaginadas.


En sólo 10 años, José Francisco de San Martín, un oficial desconocido del ejército español, vino a América con lo puesto y terminó liberando y dando forma a tres naciones. Poseía algunas virtudes, quizás a los ojos de los mortales, eran valores comunes a cualquier buen hombre, pero al ponerse al servicio de grandes ideales fueron herramientas invencibles, capaces de realizar las más grandes acciones.

 

San Martín nos ha marcado para siempre, nos ha dejado una impronta maravillosa pero también y fundamentalmente nos ha impuesto a hierro y fuego una tremenda responsabilidad. La de ser mejores cada día y la de cuidar y amar a la patria que nos obsequió con tanto sacrificio.

 

Desde su memoria no nos pide mucho, sólo ser sencillos y humildes como él, pero también nos exige el mismo ideal que lo motivaron a ser el paladín de la libertad.

 

Hoy más que nunca necesitamos de su ejemplo para poner a nuestro país donde se merece. Donde siempre tuvo que estar...

 

Queridos amigos, desde las cumbres de los andes, una gesta sanmartiniana nos contempla. Haced honor a esa memoria!.

 

José de Guardia de Ponté