En 2014, Martín Caparrós escribe un libro impresionante, EL HAMBRE, (Ed. Planeta). En él describe una investigación social sobre un tema que debería preocuparnos a todos y ocuparnos todos.

Recorrió las típicas referencias al hambre: Bangladesh, la India, Sudán del Sur, Madagascar y también Buenos Aires/Argentina.
Si algo me sorprendió, y miren que yo ando por barrios con problemas, en comunidades del norte de Salta y Jujuy, es la imposibilidad que tenían los encuestados de pensar un futuro. “Sería lindo comer mañana” dice una entrevistada a Caparrós, con la mano extendida pidiendo ayuda.
La unidad de medida es un puñado de mijo para ese día que pueden recibir como asistencia o comprar a cambio de la limosna que pueden conseguir. Me tuve que ir a buscar las propiedades del mijo y cómo era. Ahora imagínense que usted come un puñado de trigo (que aporta más o menos los mismos nutrientes) por día. Usted, sus hijos, sus nietos. Un solo puñado.
Cuando hablamos del hambre en Asia o África la unidad es el mijo, pero en Nueva York y Chicago se fijan los precios de estos cereales, de todos los cereales y cuando suben los alimentos se van por las nubes y los que no podían comer antes, ahora menos.
2007-2008 se desatan corridas por esta razón y en 2009, la FAO estimó que por primera vez en la historia se superaron los 1000 millones de personas subalimentadas. Es decir, de personas que no completaban sus comidas.
En Buenos Aires Caparrós se centra, hablamos del 2014, Argentina era Disneylandia comparado con la actualidad, decía que se centraba en los habitantes de los basurales y de cómo este ambiente era equivalente a la miseria asiática.
Está bien, el libro es medio bajón, pero muy bien escrito y necesario para entender el circuito del hambre. Lo recomiendo, en especial a los que diseñan políticas públicas.
El otro día mi esposa, que es una fuente de inspiración, encontró en la tele una película que se llama “Los Nadies”, de Néstor Sánchez Sotelo, que describe justamente esa situación en un basurero en San Juan. Con crudeza, pero diría que, sin golpes bajos, casi.
No se puede ser más gráfico que cuando descargan el camión de basura y se abalanzan sobre el mismo en busca de “algo”.
Por supuesto que no hacía falta que viéramos la película. Yo estuve en el Vertedero San Javier, en Salta y era, es, eso mismo. Lo mismo en Joaquín V. González y en Tartagal y en Orán y en…
EL HAMBRE PRESENTE.
La semana pasada en una entrevista por televisión, de algún noticiero que no era TN, una señora en Córdoba lloraba porque no le podía dar de comer a sus hijos y que pronto iba a terminar en la calle. Sería lindo comer mañana. Así estamos con Milei. En estos días saldrán publicados los datos de pobreza y las estimaciones indican un empeoramiento de la situación como todos percibimos (https://chequeado.com/el-explicador/la-pobreza-habria-superado-el-31-en-el-primer-semestre-de-2026-casi-15-millones-de-nuevos-pobres-desde-diciembre-bajo-el-gobierno-de-milei/)
Córdoba, Mendoza, Buenos Aires, Rosario, San Juan, Comodoro Rivadavia, Salta…… el hambre se multiplica de la mano de la concentración de la riqueza y del poder.
Entendamos una cosa, los gobiernos libertarios, donde estuvieron, pocos lugares por suerte, fueron despedidos por inútiles. Liz Truss en Gran Bretaña, por ejemplo, renunció a los 45 días ante rechazo general, hasta de su propio partido.
En la localidad de Grafton, Nueva Hampshire, EEUU, en 2004 tomaron el control del municipio hasta que, en 2016, luego de una serie de errores de gestión, originados en la propia ideología de reducción del estado, terminó con osos caminando por las calles sin funcionarios que los controlaran y terminó también con el experimento.
Pero claro, aquí están pensando en la “correlación de fuerzas” mientras el pueblo pasa hambre.
Los Nadies, es también un cuento de Eduardo Galeano, que describe claramente la visión que estos gobernantes tienen de este “sujeto social” desposeído. (https://www.rizoma-freireano.org/poema2727/los-nadies-eduardo-galeano)
Poema que termina con una frase tremenda: Los nadies, que cuestan menos que la bala que los mata.
EL HAMBRE y Los Nadies se confunden, se abrazan, se cobijan y sufren simbióticamente.
Caparrós se hace una pregunta al final de cada capítulo:
¿Cómo carajo conseguimos vivir sabiendo que suceden estas cosas?
¿Cómo carajo?
¿Cómo?
Si querés ser parte de eso, cada semana seguimos la conversación en Salta desde adentro: substack.com/@felixgbonorino





