Asumimos, junto a mi equipo, esta responsabilidad en la comprensión de que se trata de un desafío enorme, especialmente en una provincia con una complejidad social y cultural tan rica como Salta.

El desafío mayor que enfrentamos es poner en marcha una concepción de los Derechos Humanos (DDHH) que está superada. Aquella visión tradicional (focalizada casi exclusivamente en lo civil y político), hoy debe integrarse en la gestión diaria de la tecnología, el ambiente y la economía.
Esto es así, porque el mundo asiste a un cambio de paradigma que podemos resumir en la fórmula “De la Reacción a la Prevención”. Desde Salta debemos mirar hacia otros universos sociales donde los centros de gestión más avanzados (como en las oficinas de la ONU en Ginebra o las defensorías nórdicas), los DDHH ya no se ven sólo como un límite al poder del Estado, sino como indicadores de eficiencia pública.
Ya no se trata únicamente de asistir a los vulnerables, sino de garantizar que cada política pública -desde el transporte hasta el urbanismo-, sea diseñado para eliminar barreras de acceso. Es lo que en la práctica moderna se denomina Enfoque Basado en Derechos (EBD).
De allí entonces, que esta Subsecretaría en Salta no sólo mire hacia atrás sino también - sobre todo-, hacia adelante, escudriñando en lo que hoy se denominan Derechos Humanos de Cuarta y Quinta Generación.
Entre los DDHH de Cuarta Generación, tenemos que considerar que, en una sociedad hiperconectada, el pleno acceso a la conectividad nos plantea nuevos problemas individuales y sociales como la protección de datos personales y la lucha contra la violencia digital (especialmente en jóvenes), que hoy son derechos humanos básicos.
Los DDHH de Quinta Generación, comprenden hoy los Neuroderechos y Algoritmos. Esto nos dice que el uso de la Inteligencia Artificial en la administración pública debe ser transparente para evitar sesgos que discriminen a ciudadanos por su zona de residencia o nivel socioeconómico.
En una provincia como Salta, también debe integrar en la concepción más moderna de los DDHH, a la Justicia Climática, que comprende los Derechos Ambientales y Territoriales. El acceso al agua potable y un ambiente sano ya no son consignas "verdes", sino obligaciones legales de cumplimiento inmediato, que no sólo comprometen al Estado sino a todos los particulares. Esto quiere decir que todos debemos convertirnos en agentes protectores de nuestro medioambiente.
Debemos incluir también lo que hoy se llama “Gobernanza Multicultural”; es decir, trabajar los derechos de los pueblos originarios no como un tema de asistencia social, sino como un modelo de co-gestión territorial y respeto a la identidad cultural.
De modo que el modelo de política pública, en este sentido, debe ser la “Transversalidad de la Gestión”, o sea, la oficina de DDHH, no puede ser un compartimento estanco, sino que debe alcanzar a todos los ministerios, porque como vemos, de una forma o de otra, esta nueva concepción de los Derechos Humanos es universal y plenamente funcional.
Hemos de desarrollar un sistema de “Alerta Temprana”, basado en datos para detectar dónde están aumentando las vulneraciones (por ejemplo, picos de violencia de género o deserción escolar) antes de que se conviertan en crisis.
Esto requiere de la participación ciudadana digital a través de plataformas desde las cuales el ciudadano puede reportar vulneraciones de forma segura y directa.
En resumen, la tecnología debe convertirse a través de los móviles y dispositivos en ese acompañamiento en tiempo real del Estado. En tiempos digitales, esa tecnología debe constituir la base de nuestra filosofía del Estado Presente. –
(*) Subsecretaría de Derechos Humanos - Provincia de Salta





