El costo de vida sigue en alza y profundiza la pérdida del poder adquisitivo, mientras los ingresos formales no logran recuperar terreno frente a la inflación.

El costo de la canasta básica total para una familia tipo ya alcanzó los $1,36 millones, el umbral que determina la línea de pobreza. Los datos que arrojó el INDEC confirman que el sostenido aumento de precios continúa presionando sobre los ingresos de los hogares trabajadores.
La suba impacta de lleno en el bolsillo de los asalariados, especialmente en un contexto donde los ingresos formales no logran acompañar el ritmo inflacionario.

El poder adquisitivo vuelve a quedar en terreno negativo
Según los últimos registros oficiales, los salarios del sector registrado, tanto público como privado, quedaron casi tres puntos por debajo de la inflación acumulada en 2025, lo que profundiza la pérdida del poder adquisitivo.
El desfasaje entre precios e ingresos vuelve a instalar preocupación en el ámbito gremial. Mientras el costo de alimentos, servicios y bienes esenciales mantiene una tendencia alcista, las negociaciones paritarias enfrentan dificultades para recomponer lo perdido.

En este escenario, el deterioro del salario real se traduce en mayores dificultades para cubrir gastos básicos.
El dato de la canasta no solo marca un número estadístico, sino que expone la brecha creciente entre lo que cuesta vivir y lo que efectivamente perciben millones de trabajadores registrados.
Reapertura de paritarias en agenda
Desde distintos sectores sindicales advierten que, de mantenerse esta dinámica, será necesario reabrir discusiones salariales y exigir mecanismos que permitan evitar un nuevo retroceso en los ingresos formales.
La combinación de canasta básica en alza y salarios por debajo de la inflación vuelve a tensionar el escenario laboral y económico, en un año marcado por ajustes y redefiniciones en la política económica nacional.
Fuente: Mundo Gremial






