Desde hace unos meses que tengo el placer de constatar en los diferentes lugares que visito en la Provincia de Salta, el avance de la RE-construcción del Ferrocarril Belgrano.

 

Tal vez no se trata de un avance fulgurante, como el de un tren bala japonés, pero se avanza. 

 

En el Valle de Lerma tenemos el caso del Tren a Quijano. Este, al igual que el de Güemes, es un tren de pasajeros con una frecuencia muy limitada por el momento. Supongamos que con el tiempo se podrá contar con su extensión hasta Cnl. Moldes y con frecuencias que les permita a los trabajadores “lermenses”, desplazarse entre ciudades del Valle de Lerma y acceder a Salta Capital, sin tener que recurrir a la tan colmada Ruta 68. Este es un esfuerzo provincial apoyado por el gobierno nacional.

 

Hace unas semanas estuve en Embarcación y allí me acerqué a la estación de trenes. Esta estación estuvo sin movimientos por los últimos 30 años, “o más”. Si, 30. Me dijo el operario de Ferrocarriles, que, con una campera nueva, una oficina de estación recién pintada, barría el andén. Alrededor los vagones abandonados, podridos, oxidados, lo observaban impávidos, resignados.

 

Unas semanas después de este acontecimiento me entero por el diario que una formación llegaba a Embarcación. Una formación exploradora, que iba controlando y evaluando el estado de las vías. Como en el S. XIX, el Chaco Salteño recibe la visita de exploradores para abrir camino.

 

J.V.González, también en este último mes y medio, de frente viene hacia mí, por la vía que corre paralela a la ruta de ingreso a la ciudad, una locomotora lanzando piedras para los costados. Era el espectáculo de esas películas donde las locomotoras barren nieve, pero en pleno chaco solo podía barrer polvos. Las piedras eran porque antes habían depositado entre los durmientes el balasto necesario para fortificar los durmientes y ahora pasaba una máquina (balastera, me informó mi yerno) nivelando y distribuyendo estas piedras. Siempre digo que la potencia de estas locomotoras es conmovedora.

 

Por último, RN 34, pasando Rosario de la Frontera hacia el sur venía circulando una formación. Comenzamos a contar los vagones. Más de 30 vagones de diferente tipo enganchados a dos locomotoras. 5 km más adelante, otra formación más pequeña en sentido contrario. Supongo que iban por vías diferentes si no ya nos hubiésemos enterado.

 

El país cambió. Hoy hay obras, sobre todo nacionales, en toda la provincia. Y para mí, dentro de estas obras, la reactivación del Tren Belgrano está siendo un logro enorme. Después de TREINTA años de versos, un gobierno se puso a trabajar silenciosamente. Siempre pedimos hechos y no palabras, ahora están llegando, con el tren llega el trabajo para los que no lo tienen.